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La leyenda de la princesa de Bekhten es un mito de la mitología egipcia que involucra al dios lunar Jonsu y al faraón Ramsés III.

Durante el reinado de Ramsés III, se construyó un enorme templo en Tebas en honor al dios lunar Jonsu (Khonsu).

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La ofrenda

Un faraón de Egipto, posiblemente Ramsés III se encontraba en las tierras de Nehern recolectando tributo. Fue entonces cuando apareció el Príncipe de Bekhten con otros oficiales para saludar a su majestad y ofrecerle un regalo. El resto de oficiales traía oro, turquesa, lapislázuli y maderas preciadas, pero el Príncipe de Bekhten también ofreció a su hija mayor (la cual era hermosa) como esposa. El faraón aceptó y se la llevó de vuelta a Egipto, donde la convirtió en la esposa real y la llamó Ra-neferu («las bellezas de Ra»).

Pasado un tiempo, durante su decimoquinto año de reinado, el Príncipe de Bekhten visitó Tebas y presentó sus ofrendas al rey. Le explicó que la hermana menor de la reina Ra-neferu, Bent-Reshet, estaba muy enferma y le pidió al faraón que enviase a uno de sus doctores. El rey llamó de inmediato a sus hombres para pedirles que eligieran a un buen doctor para viajar a Bekhten y curar a la hermana menor de la reina. Entre todos eligieron al escriba Tehuti-em-beb y de inmediato salió a ver a la pobre chica. Cuando la examinó se dio cuenta de que su enfermedad había sido producida por un espíritu maligno, al cual no podía exorcizar. Así que el Príncipe de Bekhten le pidió al faraón que enviase a un dios a combatir con el espíritu.

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Representación del dios Khonsu por Yliade

El enviado llegó a Egipto durante el festival de Amón. Cuando el faraón escuchó lo que había sucedido, se dirigió al templo de Jonsu y le dijo al dios «Señor, he venido de nuevo para reclamarlo en nombre de la hija del Príncipe de Bekhten». El dios imbuyó una estatua de él y la enviaron a Bekhten. Después de una travesía de diecisiete meses, el dios de enfrentó al demonio, el cual salió de la chica inmediatamente y se curó. Tras esto, el demonio le habló a Jonsu, reconociendo su poder y pidiendo clemencia. Sin embargo, también pidió que se celebrase un banquete en su nombre y el de Jonsu antes de dejar el mundo de los vivos. Dicho banquete se celebró y todo el mundo lo pasó muy bien, y luego el demonio regresó a su hogar como había prometido.

El Príncipe se dio cuenta de lo poderoso que era Jonsu y decidió mantener su estatua en Bekhten. Pero tras el paso de tres años, Jonsu decidió regresar a Egipto transformándose en un halcón dorado. Cuando el Príncipe vio lo que estaba sucediendo, se sintió muy avergonzado por intentar mantener al dios ahí, y devolvió todas sus pertenencias al dios con numerosas ofrendas y regalos. Cuando llegó dicho tributo a Egipto, el faraón lo colocó a los pies de la estatua de Jonsu en el Gran Templo.

El mito de la princesa de Bekhten en la cultura popular

  • Existe una banda de death metal técnico llamada Gorod que dedicó una de sus canciones a la historia de la princesa de Bekhten (Bekhten’s Curse). Tienen también un videoclip que puedes ver aquí.

Fuentes