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Bastet es la diosa egipcia de los gatos y de la protección. Se cree que es la personificación del alma de Isis. Más tarde fue también la diosa de la Luna y tendría además un importante papel en la fertilidad.

Iconografía

La diosa Bastet era representada como una mujer con cabeza de gato, una leona (como diosa de la luz solar) o un gato del desierto. Porta con ella un cascabel sagrado, una pequeña bolsa sobre su hombro izquierdo, un sistro en su mano derecha y tiene figuras de gatos rodeando sus pies. Ella posee el Ureo, el venerado ojo de Ra que todo lo ve, usado como instrumento para su venganza.

Bastet diosa de los gatos mitología egipcia
Representación de Bastet por Yliade

Historia

Normalmente se la considera hija del dios solar Ra, o la hija del dios Amón. Ayudó a Ra en sus viajes nocturnos a través del cielo en su barco de un millón de años. La leyenda cuenta que ella lo protege contra su némesis, Apep (o Apofis), la serpiente demoníaca. Este rol hizo que consiguiera otro título, el de «la Dama de la Llama»

Su papel en el ámbito de la fertilidad la llevó más tarde a convertirse en la diosa de la Luna en los años posteriores de la historia egipcia. Esta vez, los griegos la comparaban con Artemisa y con Diana. Está relacionada con Neit (o Neith) por su rol en la fertilidad y por posibilitar a las mujeres tener hijos.

Fue una de las diosas más queridas de todo Egipto, especialmente en el Bajo Egipto. Se construyeron muchos templos y estatuas en su honor en las ciudades de Heracleópolis, Menfis y Heliópolis. Sin embargo, no obtuvo tanta importancia como sí lo hizo en la ciudad de Bubastis (Per-Bastet en antiguo egipcio) la cual fue nombrada por ella.